Vali, la gatita viajera de Baraka, recorriendo destinos relacionados con los gatos en el mundo.

Gatos viajeros: un recorrido por las culturas que conquistaron

En el Día Internacional del Gato emprendemos un viaje por algunos lugares donde los felinos forman parte de la historia, las tradiciones y la vida cotidiana. Además, te presentamos a Vali, la nueva integrante de Baraka.

Hay viajeros que necesitan un itinerario perfectamente organizado y otros que prefieren caminar sin rumbo, detenerse donde algo despierta su curiosidad y observar el mundo desde el mejor rincón disponible. Si lo pensamos bien, los gatos saben mucho de ambas cosas: son curiosos exploradores, pero también expertos en encontrar el lugar perfecto para descansar.

Independientes, observadores y dueños de una elegancia natural, han acompañado a los seres humanos durante siglos. Su presencia ha quedado plasmada en esculturas, leyendas, templos, amuletos y obras de arte. También se han convertido en habitantes entrañables de calles, mercados, cafés y barrios históricos.

Cada 8 de agosto se celebra el Día Internacional del Gato, una fecha que busca reconocer la importancia de estos animales y generar conciencia sobre su cuidado y bienestar. La celebración comenzó en 2002 y, desde 2020, está bajo la custodia de International Cat Care, organización dedicada a mejorar la vida de los gatos alrededor del mundo.

Hoy nos pareció el momento ideal para emprender un recorrido por algunas culturas y ciudades que han sido conquistadas por los felinos. Sin embargo, este viaje tiene una razón adicional muy especial: hoy queremos presentarte a Vali, una gatita viajera que llega para convertirse en compañera, guía y corresponsal de las aventuras de Baraka y Viajes Valder.

Antes de conocerla, seguiremos las huellas de otros gatos alrededor del mundo. Nuestro recorrido comienza entre las antiguas divinidades de Egipto, continúa por las calles de Estambul y llega hasta los templos y amuletos de Japón.

Egipto: entre dioses, protección y prosperidad

Es difícil hablar de gatos y viajes sin pensar primero en Egipto.

En la cultura del antiguo Egipto, los felinos estuvieron asociados con Bastet, una poderosa divinidad protectora que también representaba la fertilidad, el hogar y la prosperidad. En algunas representaciones aparecía como una mujer con cabeza de gata y, en otras, adoptaba completamente la forma del animal.

Las esculturas conservadas en museos muestran gatos erguidos, atentos y vigilantes, como si todavía estuvieran protegiendo los espacios que habitan. No eran simplemente animales domésticos: su imagen transmitía belleza, serenidad y poder.

Hoy podemos encontrar estas representaciones en importantes colecciones de arte egipcio alrededor del mundo. Contemplarlas nos recuerda que la fascinación por los gatos no nació con las fotografías y los videos de internet. Mucho antes de conquistar las redes sociales, ya habían conquistado palacios, templos y civilizaciones enteras.

Estambul: una ciudad compartida con los gatos

En Estambul los gatos no son solamente visitantes ocasionales: forman parte del paisaje urbano.

Se les puede encontrar descansando frente a una mezquita, caminando entre las mesas de una cafetería, observando el movimiento del Bósforo o instalados cómodamente en el escaparate de alguna tienda. Vecinos y comerciantes suelen colocar recipientes con agua, alimento y pequeños refugios para ellos.

La relación entre la ciudad y sus habitantes felinos se ha convertido en una de las imágenes más entrañables de Estambul. Los gatos parecen moverse con absoluta familiaridad entre calles antiguas, mercados, mezquitas, transbordadores y edificios contemporáneos.

Quizá parte de su encanto está en que reflejan el carácter de la propia ciudad: independiente, misteriosa, hospitalaria y acostumbrada a vivir entre distintos mundos. Estambul une Europa y Asia; sus gatos, por su parte, unen a residentes y viajeros mediante un gesto tan sencillo como detenerse a observarlos.

Quien visite la ciudad debe recordar que estos animales no son una atracción turística ni accesorios para una fotografía. Acercarse con respeto, no perseguirlos y evitar alimentarlos sin conocer las recomendaciones locales también forma parte de viajar responsablemente.

Japón: gatos que llaman a la buena fortuna

En Japón, la figura del gato aparece en amuletos, templos, comercios, obras de arte y hasta en algunas islas conocidas por su numerosa población felina.

Uno de sus símbolos más reconocibles es el maneki-neko, la pequeña figura de un gato con una pata levantada que parece saludar. Es común encontrarlo en la entrada de restaurantes y negocios porque tradicionalmente se considera un amuleto relacionado con la buena fortuna y la prosperidad.

En Tokio se encuentra el templo Gōtokuji, uno de los lugares asociados con el origen del maneki-neko. Sus espacios reúnen cientos de figuras felinas que crean una imagen difícil de olvidar. También existen museos dedicados a este personaje: cerca de Nagoya, por ejemplo, puede visitarse una colección integrada por miles de gatos de diferentes tamaños y estilos.

La presencia felina se extiende a lugares como Tokoname, donde una calle está decorada con numerosas esculturas creadas por artistas de la cerámica, y Tashirojima, conocida popularmente como una de las “islas de los gatos”.

En la cultura japonesa, los gatos pueden representar fortuna, protección, compañía y misterio. Tal vez por eso han encontrado un lugar tan especial dentro de su imaginación colectiva.

Roma: guardianes entre las ruinas

Los gatos también han hecho suyo uno de los escenarios históricos más extraordinarios de Europa.

En Roma es posible observarlos descansando entre muros, columnas y vestigios arqueológicos. Uno de los lugares más conocidos por su presencia es el área de Largo di Torre Argentina, un conjunto de ruinas ubicado en el corazón de la ciudad.

La escena parece creada para ellos: gatos que toman el sol entre piedras antiguas mientras, a pocos metros, continúa el ritmo de la capital italiana. La convivencia de lo cotidiano con lo monumental es precisamente una de las experiencias que hacen de Roma un destino tan fascinante.

Estos habitantes felinos nos recuerdan algo esencial sobre los viajes: las ciudades no solo están formadas por monumentos. También se construyen con historias pequeñas, comunidades locales y seres vivos que, con el paso del tiempo, se vuelven parte de su identidad.

Los gatos también cuentan la historia de un lugar

Desde los gatos relacionados con Bastet hasta los que hoy duermen tranquilamente en una calle de Estambul, cada destino ha creado su propia manera de convivir con ellos.

Observar esa relación también es una forma de conocer la cultura local. Nos habla de creencias antiguas, símbolos de prosperidad, tradiciones comunitarias y formas distintas de compartir el espacio.

Viajar siguiendo las huellas de los gatos puede llevarnos a un templo japonés, una colección de arte egipcio, una librería especializada, una isla, un café o una silenciosa calle empedrada. Sin embargo, la experiencia debe partir siempre del respeto por los animales y su entorno.

No todos los gatos desean que los toquemos o carguemos. Tampoco todos los espacios que habitan están preparados para recibir grupos numerosos de visitantes. Observar sin invadir, seguir las indicaciones locales y apoyar iniciativas responsables de protección animal son mejores recuerdos de viaje que una fotografía conseguida a la fuerza.

Una nueva viajera llega a Baraka

Después de recorrer el mundo siguiendo las huellas de tantos gatos, llegó el momento de presentarte a una viajera muy especial.

Su nombre es Vali y, a partir de ahora, será parte de las aventuras de Baraka y Viajes Valder.

Vali es una gatita mexicana, curiosa, culta y divertida. Le apasionan la historia, la arquitectura, la fotografía y esos pequeños datos que hacen que un destino resulte todavía más interesante.

También es una viajera organizada: revisa varias veces sus reservaciones, confirma que los nombres y las fechas sean correctos, prepara su cámara antes de salir y consulta su lista para no olvidar nada en la habitación. Aunque, como muchos viajeros, puede tardar bastante en elegir su siguiente destino porque siempre encuentra más de uno que le entusiasma.

Vali no llega solamente para acompañarnos. Será una pequeña guía viajera que compartirá consejos, curiosidades, efemérides, historias y nuevas formas de descubrir el mundo.

La encontrarás explorando ciudades, aprendiendo costumbres, probándose algún atuendo tradicional, tomando muchísimas fotografías y recordándonos que viajar comienza con una pregunta, una historia o la curiosidad de saber qué existe más allá de nuestro rincón favorito.

Tiene espíritu aventurero, pero también cree que un buen viaje merece planearse con cuidado. Por eso, una de sus frases preferidas es:

“Planear un viaje no es tan difícil si lo hacemos juntos.”

Hoy, en el Día Internacional del Gato, abrimos una nueva etapa para esta pequeña viajera.

Bienvenida, Vali.

Estamos listos para descubrir el mundo contigo.

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